La última fiesta: la de los toros
Durante toda mi vida académica, desde los últimos cursos de primaria, hasta la Universidad (así, con mayúscula inicial, como si solo hubiera una, porque es más homogénea de lo que se podría pensar) he asistido, con bastante estupefacción por mi parte a la plasmación de la falta de ideas en educación (intentaré no hacer rimas mientras escribo en prosa, dejando mi alma de juglar para las tardes de circo) durante todas y cada una de esas etapas educativas. Cada vez que se creaba la posibilidad de establecer un debate surgía el mismo tema: toros sí, toros no. Como si le importaran a alguien los toros. Ah, ¿que sí le importan a alguien? No, me refiero a alguien de verdad, no a los que lo usen como bandera para definir el carácter español, como si solo hubiera uno, o a los que lo asumen como etiqueta para posicionarse contra otro, sea ese otro persona, animal o idea.
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| La oreja no se la he podido cortar todavía. Por lo demás, estoy bien. |
El alcohol me hace ser yo mismo
| ¡Mira, un elefante rosa! |
| Ahora estamos leyendo, pero ya verás luego… |
El trabajo de escribir (I)
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| Fumar es bueno si escribes bien. |
Muchos escritores hablan de su labor como algo etéreo, un trabajo inclasificable en busca de la palabra precisa frente a una ventana desde la que se divisa un lago entre la niebla, mientras unos cigarrillos de los que no dan cáncer van exhalando un humo perpetuo que ayuda a pensar y, por ende, a plasmar en unos pequeños caracteres todo un orbe sobre el papel. Un orbe, que es un mundo y el alma del mismo, no uno de esos universos desangelados en los que todo es frío y previsible, no. Lo que se dice un orbe, vamos.
Bien, pues desde aquí quiero manifestar mi total apego a ese modelo si eso me permite entrar algún día, aunque sea tarde (eso sí, me gustaría saberlo ahora para perseverar), a ese universo reducido de artistas y estetas (reitero mi total disposición a entrar en un mundo plagado de estetas) en el que simplemente mirando por la ventana con cara torturada desde un rincón olvidado del norte de algún país (desde el sur no se escribe tan bien), pueda cómodamente pensar en complacer a los millones de lectores que esperan mis textos. Un saludo desde aquí, el pasado, a todos ellos.
La crisis de los 30
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| Hola. Soy Jhonny Depp y este año caen 50 castañas. |
La última fiesta
Os dejo un enlace en el que explican mejor que yo por qué Islandia.
http://www.grita.org/wordpress/islandia-la-revolucion-silenciosa/
No es un decálogo
Esta será la primera entrada del blog y, tal vez, una declaración de intenciones. Tan solo pretendo hacer de esto una libreta de notas, quizás el apoyo de alguna novela, un intercambio entre lo que escribo y lo que leéis, que no necesariamente tiene que ser lo mismo. Podría ser que de vez en cuando publique alguna foto, alguna reflexión política sobre la actualidad (espero que no siempre sobre Javier Marías) y muy a menudo, si el rubor me lo permite, me atreva a publicar algún comentario sobre ciclismo. Espero no ser demasiado estridente ni estropearos las siestas.
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| No, no me mires así, que no es un decálogo. |








